Durante años, junio se ha convertido en un escaparate donde muchas marcas muestran su apoyo a la comunidad LGBTQ+ con campañas coloridas, lanzamientos especiales y logotipos cubiertos de arcoíris. Sin embargo, en este 2025, algo cambió: muchas de esas campañas brillan por su ausencia. ¿Qué está pasando?
Aunque a simple vista podría parecer desinterés, lo cierto es que las marcas están tomando decisiones más estratégicas y, en muchos casos, más cautelosas. Aquí te explicamos los factores clave que explican este cambio de rumbo.
1. El miedo a la polarización
En los últimos años, algunas marcas se han visto envueltas en fuertes controversias por sus campañas de Pride. El caso más notorio fue el de Bud Light en 2023, que enfrentó un boicot masivo tras colaborar con una influencer trans. A raíz de esto, muchas empresas decidieron bajar el tono, evitar enfrentamientos públicos y optar por estrategias menos visibles. El entorno político y social, cada vez más polarizado en muchos países, ha hecho que la prudencia se imponga.
2. Críticas por “rainbow washing”
No toda la presión viene del lado conservador. También desde dentro de la comunidad LGBTQ+ han surgido cuestionamientos hacia marcas que se suman al Pride solo por imagen, sin tener un compromiso real durante el resto del año. Este fenómeno, conocido como “rainbow washing”, ha llevado a que muchas marcas reconsideren sus acciones para evitar parecer oportunistas.
En lugar de desplegar campañas masivas sin profundidad, algunas marcas han optado por enfoques más auténticos o por guardar silencio mientras replantean su estrategia.
3. Cambios en las prioridades de marketing
En un entorno económico complejo y con múltiples tendencias emergentes (IA, sostenibilidad, salud mental, inclusión generacional), muchas marcas están enfocando sus esfuerzos en temas que consideran más estratégicos para su público y su reputación. El Pride sigue siendo relevante, pero ya no es el único eje temático del mes de junio.
4. Apoyo menos visible, pero más interno
Otra tendencia es la migración de campañas públicas hacia acciones internas: talleres de inclusión, beneficios para colaboradores LGBTQ+, donaciones a causas específicas, políticas corporativas inclusivas y alianzas con organizaciones especializadas. En lugar de mostrarlo al mundo, muchas marcas están optando por demostrar su apoyo desde adentro.
¿Fin del Pride como estrategia de marketing?
No. Más bien estamos ante una transformación. Las marcas ya no pueden improvisar una campaña con arcoíris y esperar aplausos. El consumidor actual —mucho más informado y exigente— espera autenticidad, coherencia y un compromiso real, no solo durante junio, sino los 365 días del año.
La visibilidad sigue siendo importante, pero ahora debe ir acompañada de acciones concretas. En lugar de desaparecer, el Pride dentro del marketing está evolucionando hacia algo más profundo y con más sentido.
Para finalizar, el silencio de muchas marcas durante el Pride 2025 no significa indiferencia, sino un cambio en la forma de participar. Y eso, si se acompaña de acciones reales, puede ser un paso en la dirección correcta.


