Enfrentar períodos de crisis no resulta fácil para ninguna empresa o economía, menos tomando en cuenta los escasos recursos con los que pueda contar para el momento. La primera reacción que suelen tener las empresas es el de reducir sus gastos y específicamente, recortar su inversión en Marketing. ¿Es esto una buena estrategia para hacer frente a este cambio de modelo?

El Marketing se caracteriza por ofrecer experiencias de calidad y máximo valor al cliente e imponer nuevas tendencias en el mercado dado los altos niveles de competitividad. Pero qué sucede con el marketing en momentos de crisis. ¿Realmente es aconsejable recortar el presupuesto en esta área? Mi recomendación sería todo lo contrario: mantener o aumentar el presupuesto.

Es importante conocer cuáles son las nuevas necesidades que tiene el cliente durante esos períodos “bajos” en la economía para adaptar la estrategia empresarial en el desarrollo de nuevos productos/servicios que logren cubrir estas necesidades. Ofrecer servicios adicionales favorece a que el cliente se sienta parte de los objetivos de la empresa, logrando sopesar sus demandas con la realidad “económica” por la que pueda estar atravesando.

Sin duda alguna, la investigación de mercados continua y un aumento en el presupuesto de Marketing resultan ser estrategias de largo plazo que favorecen la rentabilidad de la empresa dentro del mercado, fidelizando a sus clientes para que, una vez superado el período de crisis, estos se sientan identificados con la marca y esta se vea impulsada a través del trabajo comunicacional realizado.

A pesar de las diferentes dificultades que puedan atravesar una economía o una empresa, el secreto del marketing está en reinventar nuevas estrategias y modelos de negocios que permitan seguir cubriendo las necesidades del cliente así como también fortalecer la relación con los mismos a largo plazo.

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