La realidad en la que se desenvuelve la empresa moderna está centrada en el contexto de un entorno cambiante y competitivo, en donde las acciones del ayer ya no son aplicables ahora.  Desplegar estrategias de cambio constante pasa a ser una acción indispensable en el actuar organizacional.

El empresario joven deberá adaptarse a los vaivenes producidos en el ámbito social, económico y político, desarrollando la capacidad de gerenciar diversos procesos simultáneamente y manejar un amplio rango de habilidades sociales. Esta adaptación estará acompañada de una metodología fuera de lo convencional, que se ha denominado “aprender a desaprender”. Y es que la necesidad de gestionar estratégicamente, la flexibilidad antes los cambios, la proactividad, la capacidad de negociación y el Networking, parte de la idea de desaprender supuestos.

Como menciona Eduardo Punset en su libro “El viaje al poder de la mente”, es importante asimilar que mucho más útil que aprender empieza a ser desaprender determinadas cosas. Eliminar eso que denomino “basura cognitiva” y brindar un enfoque transformacional. Estamos en una era donde la información llega por todos lados. Redes sociales, prensa, radio, televisión, medios digitales, entre otros. Nos cargamos de tanta información pero al final del día nos preguntamos, ¿para qué me ha servido todo esto?

Por esta razón, el emprendedor actual deberá cambiar de un enfoque informacional a uno transformacional. Y con esto hago referencia a establecer nuevas conexiones y relaciones en la información que nos llega y así ampliar nuestra red de conocimientos. Cuestionarnos, indagar, refutar ideas. Ahí radica el aprendizaje transformacional. Integrar conocimientos para obtener un saber significativo, aplicable, capaz de proponer soluciones y criterios propios.

Entonces, el énfasis deberá estar enfocado en cómo aprender antes del qué aprender. Y surge la interrogante: ¿son mis aptitudes o mis actitudes las que cuentan en el ámbito laboral? La tendencia está en buscar candidatos con actitudes positivas con adaptabilidad al cambio. Perfiles competitivos con fuertes habilidades sociales, como liderazgo, relaciones interpersonales, proactividad, entre otras. Con esto no rechazo la formación universitaria; es un impulso. Pero tu mayor defensa será, sin duda alguna, la capacidad de modificar comportamientos y razonamientos vistos como marcos de referencia. Desaprender paradigmas.

Romper esquema es parte de iniciar cambios positivos. La actitud, es tu primer paso.

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